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Santander un destino de cultura, arte y vida junto al mar

Santander, la elegante capital de Cantabria en el norte de España, vive un momento cultural sin precedentes en el 2026. Más allá de sus playas doradas y su paseo marítimo, la ciudad se perfila como un epicentro artístico europeo, con un impulso museístico que combina historia, arte y conexiones internacionales.

Una de las grandes noticias del año es que la Faro Santander, el nuevo y ambicioso espacio expositivo, abrirá sus puertas este verano con una programación que promete transformar la escena cultural de la ciudad.

Un tesoro internacional: Colección Gelman Santander

Uno de los pilares de la programación inaugural será la Colección Gelman Santander: un conjunto magistral de 160 obras de arte moderno mexicano que ha encontrado en Santander una sede para su difusión y conservación.

Este acervo incluye piezas clave del siglo XX firmadas por Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros, así como una selección de fotografía de figuras como Graciela Iturbide o Manuel Álvarez Bravo, entre otros.

Especialmente destacadas son 18 obras de Frida Kahlo, que cubren buena parte de su trayectoria artística, desde autorretratos íntimos hasta composiciones que exploran identidad, dolor y fuerza vital.

Este acuerdo —fruto de la colaboración entre Fundación Banco Santander y coleccionistas internacionales— no sólo enriquece la oferta cultural local, sino que también subraya el papel de Santander en la escena global del arte moderno.

Un paseo por la historia y el paisaje

Comillas: modernismo con brisa marina

A menos de una hora de Santander, Comillas deslumbra con su arquitectura modernista y costera. Aquí, obras emblemáticas como El Capricho de Gaudí combinan fantasía y naturaleza en un entorno que invita a pasear entre palacetes, jardines y vistas al Cantábrico. La villa es un lujo para quienes buscan cultura con sabor a mar.

Santillana del Mar: piedra, historia y leyenda

Más al interior, Santillana del Mar parece detenida en el tiempo. Su casco medieval, impecablemente conservado, es un laberinto de calles empedradas, fachadas de piedra y rincones con encanto. La Colegiata de Santa Juliana y la réplica de la Cueva de Altamira ofrecen un viaje sensorial al pasado. Es una parada obligada para amantes de la historia y la fotografía.

Potes y la reliquia de la Santa Cruz

En el corazón de la Liébana cántabra, al abrigo de los Picos de Europa, Potes es un pequeño tesoro entre montañas. Apenas unos kilómetros separan esta villa del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se custodia el Lignum Crucis —el fragmento más grande conocido de la cruz de Cristo— y que convierte a la zona en un destino espiritual de gran tradición. Aquí, la historia, la naturaleza y la devoción se funden en un paisaje espectacular.

El ícono de la ciudad: Palacio de la Magdalena

Y entre las joyas arquitectónicas de Santander destaca Palacio de la Magdalena, una de las imágenes más icónicas de la ciudad. Situado en la península de la Magdalena, este palacio fue construido entre 1909 y 1911 como residencia estival para la familia real española.

Hoy, rodeado de jardines, vistas panorámicas de la bahía y paseos marítimos, el palacio alberga actividades culturales, congresos y cursos, y es punto de encuentro para quienes buscan belleza histórica y un lugar excepcional para eventos o simplemente para contemplar el Cantábrico desde lo alto.

Cantabria: el arte y el estilo de vivir

Desde océano y arquitectura modernista hasta reliquias milenarias y arte moderno internacional, Cantabria —y especialmente Santander— ofrece un abanico cultural que redefine la experiencia del viajero en 2026. En esta región, cada calle, museo o paisaje cuenta una historia que invita a explorarla con curiosidad y gusto por la excelencia.

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